Pablo Ianiszewski es Psicólogo de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, con estudios de Postgrado en Psicología Clínica y Psicoterapia validados ante la Comisión Nacional de Acreditación de Psicólogos Clínicos. De formación Cognitiva en su base ha completado estudios en Psicoterapia Humanista Transpersonal en el IECH, Análisis e Interpretación de Sueños en el Centro Jung de Buenos Aires y Focalización Experiencial en el Instituto Focusing de Chile en busca de la integración psicoterapéutica. Junto a su labor clínica en el ámbito privado suma además su trabajo en el área pública para el Hospital Psiquiátrico Del Salvador, Valparaíso.

“El propósito de mi trabajo con las personas es abrir espacios de escucha interior en aquella profundidad ignorada, en aquel proceso existencial en donde el cuerpo y la psique realizan su encuentro para alcanzar un estado de plenitud y bienestar integral que es base de toda genuina felicidad humana.”
Psicoterapia Cognitiva Experiencial
La Psicología Clínica ha desarrollado una multiplicidad de enfoques que abordan los problemas psíquicos desde los ángulos más variados, desarrollando técnicas y procedimientos específicos para cada uno de estos distintos enfoques. Sin embargo, durante demasiadas décadas ha proliferado la diferenciación de modelos en detrimento de la integración de los mismos. La gran variabilidad de conceptualizaciones teóricas y estrategias terapéuticas ha generado un panorama complejo que resulta sumamente difícil de comprender por parte del paciente que asiste buscando ayuda psicoterapéutica. Nosotros creemos que es fundamental que la persona conozca la clase de modelo terapéutico con el que será abordado su problema. Pero dado que el ser humano es un fenómeno complejo y a la vez integrado como unidad biopsicosocial resulta extraño que existan tan variados sistemas para prestarle ayuda, sobre todo cuando consideramos que la gran mayoría de ellos no son teóricamente compatibles ni han demostrado empíricamente su fiabilidad y resultados como para resultar confiables.
La Psicoterapia Cognitiva Experiencial es un enfoque Integrativo, es decir, que en su seno conjuga técnicas y estrategias terapéuticas de una gran variedad de enfoques clínicos desde una mirada teórica unificadora. El criterio de ensamblaje está guiado por dos grandes factores, a saber:
A) La probada efectividad de los métodos empleados
B) Una relectura teórica de los mismos desde el modelo Cognitivo
Así la Psicoterapia Cognitiva Experiencial ha seleccionado las técnicas y estrategias clínicas de mayor rendimiento clínico de acuerdo a la investigación con un enfoque teórico que las entiende desde las Ciencias Cognitivas. Esta sinergia de métodos se produce por la reunión de cuatro campos desde los cuales abordamos la problemática del paciente. Dichos aspectos son:
1) Lo Relacional
2) Lo Cognitivo
3) Lo Experiencial
4) Lo Conductual
Veamos brevemente cada una de ellas. Los enfoques Humanistas demostraron que la base de toda psicoterapia exitosa es la Relación Terapéutica. Se requiere como condición imprescindible que el terapeuta sea capaz de acoger al paciente desde la aceptación incondicional y la empatía, encarnando un modelo humano de congruencia con su propia experiencia subjetiva, coherencia que permite abrir el mundo interior del otro para traerlo al encuentro terapéutico. Es por ello que el Humanismo, desde Rogers, Maslow, Frankl y May aportó con una metodología relacional específica que, al ser entrenada vivencialmente por el terapeuta, le permite desarrollar las habilidades y competencias necesarias para poder tratar empáticamente con el otro. Por su parte el psicoanálisis, con autores como Winnicott, Bowlby, Kernberg y Fonagy, aportó un certero análisis de la relación paciente-terapeuta y terapeuta-paciente para producir niveles siempre crecientes de comprensión y mejoría dentro de la dinámica terapéutica. A partir de la clarificación del vínculo con un psicoterapeuta, la capacidad de discernimiento se va extendiendo gradualmente a todas las demás relaciones significativas del paciente, develándolas y sanándolas, pues las personas somos seres en constante relación con un otro.
Por su parte los enfoques Cognitivos aportaron el marco teórico principal desde el que se articulan las técnicas y métodos de terapia en esta mirada integrativa. A ello se suman poderosos procedimientos que intervienen a nivel de las representaciones, atribuciones y construcciones mentales con las que la persona interpreta la realidad de su vida y su propio mundo interno. Tomando las elaboraciones de Beck, Kelly, Mahoney y Young se desarrolla una profunda intervención del pensamiento, supuestos personales y esquemas disfuncionales para modificar la estructura de significados del paciente hasta permitirle contar con una interpretación más saludable y adaptativa de su experiencia personal.
A nivel Experiencial se integran una gran variedad de técnicas y estrategias provenientes de la Gestalt y el Psicodrama para trabajar simultáneamente los procesos emocionales subyacentes y permitir una reorganización de los afectos, pues la psicoterapia ha de ser por sobre todo una verdadera experiencia emocional correctiva que permita sanar al estrato más profundo y no sólo al nivel de una mera remisión de síntomas como sucede con el consumo aislado de fármacos sin un trabajo psicoterapéutico de base que implique a la persona misma y su subjetividad. Desde Perls, Moreno, Gendlin y Greenberg surgen estrategias experienciales que permiten el contacto con lo emocional, lo imaginal y lo corporal que resultan imprescindibles en cualquier proceso de cambio y sanación integral.
Por su lado el enfoque Conductual aporta desde Skinner, Lindsley, Wolpe y Staats toda una gran gama de procedimientos de alta efectividad para la modificación del comportamiento desadaptativo que suele actuar como factor retroalimentador para la perpetuación de los trastornos de salud mental y que además suelen representar la parte más molesta y difícil de cambiar en una amplia gama de desórdenes con predominancia de comportamientos disfuncionales o francamente peligrosos para el paciente y su entorno social / familiar.
Es así que integrando a nivel Teórico y Práctico los pilares relacionales, cognitivos, experienciales y conductuales buscamos acoger, escuchar y sanar la mente a un nivel profundo, generando mayor autoconocimiento y dotando a la persona de estrategias, tácticas y herramientas concretas para superar sus problemas en un marco empático, cálido, cercano y libre de formalismos cuya premisa básica es la honestidad radical del terapeuta y el paciente. Creemos sinceramente que sólo en un clima amoroso y acogedor es posible lograr la mejoría del síntoma, estimulando así la autopropulsión del organismo como un todo armónico e integral.
La Psicoterapia Cognitiva Experiencial es un enfoque Integrativo, es decir, que en su seno conjuga técnicas y estrategias terapéuticas de una gran variedad de enfoques clínicos desde una mirada teórica unificadora. El criterio de ensamblaje está guiado por dos grandes factores, a saber:
A) La probada efectividad de los métodos empleados
B) Una relectura teórica de los mismos desde el modelo Cognitivo
Así la Psicoterapia Cognitiva Experiencial ha seleccionado las técnicas y estrategias clínicas de mayor rendimiento clínico de acuerdo a la investigación con un enfoque teórico que las entiende desde las Ciencias Cognitivas. Esta sinergia de métodos se produce por la reunión de cuatro campos desde los cuales abordamos la problemática del paciente. Dichos aspectos son:
1) Lo Relacional
2) Lo Cognitivo
3) Lo Experiencial
4) Lo Conductual
Veamos brevemente cada una de ellas. Los enfoques Humanistas demostraron que la base de toda psicoterapia exitosa es la Relación Terapéutica. Se requiere como condición imprescindible que el terapeuta sea capaz de acoger al paciente desde la aceptación incondicional y la empatía, encarnando un modelo humano de congruencia con su propia experiencia subjetiva, coherencia que permite abrir el mundo interior del otro para traerlo al encuentro terapéutico. Es por ello que el Humanismo, desde Rogers, Maslow, Frankl y May aportó con una metodología relacional específica que, al ser entrenada vivencialmente por el terapeuta, le permite desarrollar las habilidades y competencias necesarias para poder tratar empáticamente con el otro. Por su parte el psicoanálisis, con autores como Winnicott, Bowlby, Kernberg y Fonagy, aportó un certero análisis de la relación paciente-terapeuta y terapeuta-paciente para producir niveles siempre crecientes de comprensión y mejoría dentro de la dinámica terapéutica. A partir de la clarificación del vínculo con un psicoterapeuta, la capacidad de discernimiento se va extendiendo gradualmente a todas las demás relaciones significativas del paciente, develándolas y sanándolas, pues las personas somos seres en constante relación con un otro.
Por su parte los enfoques Cognitivos aportaron el marco teórico principal desde el que se articulan las técnicas y métodos de terapia en esta mirada integrativa. A ello se suman poderosos procedimientos que intervienen a nivel de las representaciones, atribuciones y construcciones mentales con las que la persona interpreta la realidad de su vida y su propio mundo interno. Tomando las elaboraciones de Beck, Kelly, Mahoney y Young se desarrolla una profunda intervención del pensamiento, supuestos personales y esquemas disfuncionales para modificar la estructura de significados del paciente hasta permitirle contar con una interpretación más saludable y adaptativa de su experiencia personal.
A nivel Experiencial se integran una gran variedad de técnicas y estrategias provenientes de la Gestalt y el Psicodrama para trabajar simultáneamente los procesos emocionales subyacentes y permitir una reorganización de los afectos, pues la psicoterapia ha de ser por sobre todo una verdadera experiencia emocional correctiva que permita sanar al estrato más profundo y no sólo al nivel de una mera remisión de síntomas como sucede con el consumo aislado de fármacos sin un trabajo psicoterapéutico de base que implique a la persona misma y su subjetividad. Desde Perls, Moreno, Gendlin y Greenberg surgen estrategias experienciales que permiten el contacto con lo emocional, lo imaginal y lo corporal que resultan imprescindibles en cualquier proceso de cambio y sanación integral.
Por su lado el enfoque Conductual aporta desde Skinner, Lindsley, Wolpe y Staats toda una gran gama de procedimientos de alta efectividad para la modificación del comportamiento desadaptativo que suele actuar como factor retroalimentador para la perpetuación de los trastornos de salud mental y que además suelen representar la parte más molesta y difícil de cambiar en una amplia gama de desórdenes con predominancia de comportamientos disfuncionales o francamente peligrosos para el paciente y su entorno social / familiar.
Es así que integrando a nivel Teórico y Práctico los pilares relacionales, cognitivos, experienciales y conductuales buscamos acoger, escuchar y sanar la mente a un nivel profundo, generando mayor autoconocimiento y dotando a la persona de estrategias, tácticas y herramientas concretas para superar sus problemas en un marco empático, cálido, cercano y libre de formalismos cuya premisa básica es la honestidad radical del terapeuta y el paciente. Creemos sinceramente que sólo en un clima amoroso y acogedor es posible lograr la mejoría del síntoma, estimulando así la autopropulsión del organismo como un todo armónico e integral.
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